Festival Oktoberfest

 

Fuente: Gaceta Universitaria

 

Mexicali, B.C.- Un grupo de veinte alumnos del área de alemán de la Facultad de Idiomas, campus Mexicali, guiados por el profesor Manuel Campos y Elisa Weber hicieron  un viaje a Big Bear, (que se encuentra en el Condado de San Bernardino, California) el pasado sábado 2 de octubre para asistir al ya tan conocido Oktoberfest.

 

Dicho festival se celebra año con año en München, Alemania, a fines de septiembre y principios de octubre. En Big Bear lo alargan hasta finales de octubre.

 

Varias comunidades alemanas a lo largo de Estados Unidos y del mundo entero ven una oportunidad de reunirse en un ambiente festivo y muy alegre en donde conviven desde niños hasta personas de avanzada edad.  Aunque es conocido por ser el festival de la cerveza, va mucho más allá que solamente eso.  Los asistentes tienen la oportunidad de sentirse aunque sea por unas horas en Alemania. El aire que ahí se respira, la comida, los trajes típicos, los postres, los bailables, la música y los concursos motivan a la gente de todas las edades, a participar y a convivir por unas horas inmersos en otra cultura diferente a la nuestra.

 

Ésta  es la celebración de Oktoberfest número 34 que se hace en Big Bear. El Sr. Hans Bandow inició esta tradición en 1971, originalmente para darles la bienvenida a su casa a todos los vecinos que tan amablemente le abrieron las puertas al llegar él con su familia a vivir a Big Bear. Ahora es un evento que recibe a más de 20,000 personas al año. El Sr. Bandow se ha encargado de que se sirva aquí, exactamente la misma cerveza  “Löwenbräu” que fluye en los barriles de München desde el primer Oktoberfest celebrado en el año de 1810, y respetando inclusive la temperatura de 36 grados.

El grupo de jóvenes “Donauschwaebische Tänzer”, deleitaron a la concurrencia con sus trajes típicos y sus bailes folclóricos. Parte de la diversión fue haber presenciado un concurso para ver quién podía (entre las mujeres) cargar a cierta distancia, la mayor cantidad de tarros llenos. Los tarros eran de vidrio y con una capacidad de 1 litro cada uno. Eran  bastante grandes y pesados. La ganadora recibiría como premio un viaje para dos personas a Alemania, para concursar con las ganadoras de München.

 

Otro de los concursos, este para hombres, era soportar un tarro lleno con el brazo estirado por alrededor de 5 minutos.

De la música, se encargó un grupo que vino expresamente de Alemania para amenizar el convivio.

 

Dos alumnos de la Facultad, Carlos Hernández Ibarra y Armando Aguirre de primer nivel, entraron a una competencia de beber un tarro de cerveza (no alcohólica) en el menor tiempo posible. Desgraciadamente no ganaron pero de todos modos recibieron muchas porras ya que realmente se esmeraron.

 

Los alumnos y maestros esperan tener la oportunidad de volver y repetir el típico brindis alemán:

 

Prosit!

 

Ein, Zwei, Drei  Gsuffa! Zum Wohl!